La política colombiana podría estar entrando en uno de esos momentos que cambian épocas. Durante más de dos décadas el país giró alrededor de una figura: Álvaro Uribe Vélez. A favor o en contra, el uribismo terminó convirtiéndose en el eje de la política nacional. Incluso Gustavo Petro construyó gran parte de su liderazgo enfrentándolo.
Por eso, lo que hoy muestran algunas encuestas no es un simple movimiento electoral: podría ser el inicio del fin de un ciclo político.
Mientras la izquierda busca mantenerse en el poder con Iván Cepeda como una de sus principales figuras y con el respaldo del petrismo, en la derecha comienza a aparecer otro fenómeno: el desgaste del uribismo tradicional y el nacimiento de una nueva oposición encabezada por Abelardo de la Espriella.
Durante años el Centro Democrático fue prácticamente el dueño absoluto de la oposición en Colombia. Pero las derrotas recientes, el desgaste del gobierno de Iván Duque, las divisiones internas y la falta de un relevo fuerte han debilitado la capacidad del uribismo para seguir liderando la derecha.
Ahí es donde aparece Abelardo.
Con un discurso mucho más confrontacional, más mediático y menos atado a los partidos tradicionales, De la Espriella ha empezado a conectar con un sector de la derecha que siente que el uribismo perdió fuerza, liderazgo y capacidad de movilización.
Y aquí surge la gran pregunta política: ¿está Álvaro Uribe dispuesto a ceder el liderazgo de la oposición?
Porque una cosa es apoyar un candidato aliado y otra muy distinta permitir que nazca una nueva fuerza que termine reemplazando al uribismo.
Hoy hay dos escenarios posibles.
El primero: que Abelardo llegue a segunda vuelta y gane la Presidencia. En ese caso, la oposición quedaría en manos de la izquierda, probablemente encabezada por Iván Cepeda o por el mismo Gustavo Petro.
Pero incluso en ese escenario la izquierda también podría terminar ganando políticamente. ¿Por qué? Porque más allá de quién ocupe la Casa de Nariño, el petrismo siempre ha entendido que su principal adversario político y simbólico ha sido Álvaro Uribe Vélez.
Durante más de 20 años la política colombiana se dividió entre uribismo y antiuribismo. Petro creció enfrentando a Uribe, y el uribismo creció enfrentando a Petro. Ambos se alimentaron mutuamente de esa polarización.
Por eso, sacar al uribismo del centro del poder político también sería una victoria estratégica para la izquierda, incluso si pierde la Presidencia.
Porque una derecha liderada por Abelardo ya no tendría el mismo peso histórico, electoral ni emocional que tiene el uribismo. Y sin Uribe como figura dominante, la izquierda también elimina a la fuerza que durante años logró unificar a gran parte del electorado de derecha.
Ahora bien, hay un segundo escenario aún más interesante: que Abelardo pierda en segunda vuelta. Ahí automáticamente se convertiría en el principal líder opositor del país, desplazando al Centro Democrático y dejando al uribismo en un papel secundario por primera vez en más de 20 años.
Y esa posibilidad es la que realmente empieza a mover las fichas dentro de la derecha colombiana.
Porque aunque públicamente todos hablan de “unidad para derrotar a la izquierda”, en privado también existe una pelea por el control de la oposición y del electorado de derecha.
Sectores del Partido Conservador, del Partido Liberal y de La U hoy respaldan a figuras cercanas al uribismo como Paloma Valencia. Pero la gran duda es si realmente estarían dispuestos a apoyar a Abelardo en una segunda vuelta, teniendo en cuenta que él ha construido buena parte de su discurso enfrentando precisamente a los partidos tradicionales y a la clase política de siempre.
Y ahí podría producirse una fractura aún mayor dentro de la derecha colombiana.
Porque muchos de esos sectores podrían terminar negociando con el gobierno de turno para mantener poder político y participación burocrática. En Colombia, más de una vez las alianzas han terminado definiéndose menos por ideología y más por conveniencia electoral.
Lo cierto es que, a pocos días de las elecciones, el verdadero debate ya no parece ser solamente izquierda contra derecha.
La pregunta ahora es quién va a liderar la derecha después de Uribe.
Porque independientemente de quién gane la Presidencia el próximo domingo, las encuestas empiezan a mostrar algo que hace apenas unos años parecía imposible: el uribismo ya no domina la derecha colombiana como antes y podría estar enfrentando su mayor crisis política desde su nacimiento.
Y si eso ocurre, Colombia no solo estaría eligiendo un nuevo presidente. También podría estar presenciando el fin de la era política de Álvaro Uribe Vélez y el nacimiento de una nueva derecha en el país.
Columna de Opinión: Steven Liévano

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